Cultura Paracas - cabezas deformadas

Esta cultura se desarrolló entre los años 900 a.C. – 200 d.C. al mismo tiempo que la cultura Chavín de la cual tuvo una gran influencia en su iconografía. Se ubicó principalmente en los valles de Pisco, Chincha y la zona de la península de Paracas.

Su desarrollo se puede dividir en dos períodos:

1.- PARACAS – CAVERNAS o TOPARÁ
Los lugares representativos de este período son Carhua, donde se han hallado tejidos con diseños de estilo Chavín.

El otro sitio es Cerro Colorado en la península de Paracas donde se encontraron tumbas colectivas donde podían colocarse hasta una docena de fardos funerarios. Cada paquete funerario contiene una momia en cuclillas envuelta en tela, unas llanas y otras suntuosas. Uno de los rasgos característicos de las cámaras mortuorias de una misma familia fue el tamaño del fardo del personaje principal que podía pesar unos 200 kilogramos.

Trepanaciones.- Se han hallado diferentes cráneos que demuestran está práctica. Además las evidencias permiten determinar que las personas sobrevivieron a la intervención. Esto se hacía utilizando instrumentos punzantes con puntas de obsidiana. Dichas operaciones se habrían hecho para curar heridas producidas por golpes y también con fines mágicos.

2.- PARACAS – NECRÓPOLIS
Este período tiene como característica principal el trabajo de grande telas con figuras policromadas que cubrían los cuerpos de las momias. Los mantos eran hechos de algodón sobre los cuales se bordaban diferentes figuras utilizando hilos de lana de camélidos teñidos con varios colores. Estos mantos eran utilizados durante la vida del personaje y luego cumplían la función de mortajas.

En 1925, Toribio Mejía Xesspe identificó el lugar de los entierros y dos años después junto a Julio C. Tello hicieron excavaciones en el cementerio de Wari Kayán ubicado en las laderas de Cerro Colorado (Península de Paracas) las cuales permitieron descubrir 429 fardos funerarios entre grandes y menores.
Estas momias se habrían conservado gracias al clima seco de la zona. El diseño más representativo en los mantos, es el del felino volador quien lleva en una mano una cabeza humana y en la otra flechas, plantas u otros símbolos.

Otra evidencia importante de este período es que las momias presentan deformaciones craneanas de forma alargada o redondeada. Esto se lograba utilizando tablas y cordeles. El propósito de deformar el cráneo habría sido el deseo de diferenciarse de los demás, generalmente lo hacían las personas de la clase alta.

Líneas de Nasca - La Llama

La Cultura Nasca (200 d.C – 700 d.C).

Fue estudiada inicialmente por el arqueólogo alemán Max Uhle, entre 1900 a 1901. Los nascas son herederos de la tradición Paracas. Su zona de desarrollo fueron los valles de los ríos Chincha, Ica, Grande y Yauca.

Inicialmente los nascas estaban conformados por comunidades que vivían en las riberas del río Grande. Posteriormente recibieron la influencia de los Paracas y empiezan a representar sus dioses en textiles y cerámica. El centro principal fue Cahuachi, ciudad que se extendió sobre cubriendo unos 24 km2.

Cahuachi se ubica al sur de la ciudad actual de Nasca. El lugar está compuesto por más de cien plataformas escalonadas de adobe. Destaca una inmensa pirámide de 20 metros de altura. Los hallazgos y las características de la arquitectura hacen pensar a Helaine Silverman que la construcción y el mantenimiento de cada complejo estuvieron a cargo de una comunidad territorial de parentesco, un ayllu.

Cuando la ciudad fue abandonada, el centro principal se traslado a Estanquería. El lugar debe su nombre a la cantidad de hileras de estacas o postes de madera (huarango) introducidos en el suelo. Probablemente estos sirvieron como soporte de techos. Aquí es donde tienen un contacto comercial con la cultura Huarpa de Ayacucho. Hacia los años 700 d.C. los nascas entraron en decadencia.

Los nascas tuvieron que luchar contra el desierto y la escasez de agua para lo cual abrieron pozos o puquios para aprovechar el agua del sub-suelo. Los canales desembocan en reservorios interconectados con las acequias que distribuyen el agua a los campos.

La cerámica nasca es diversa y de muy buena calidad. Su forma clásica es la de cántaro globular de dos picos cilíndricos verticales, con una asa puente y con decoración hecho con pincel. Hay algunas piezas que tienen hasta 11 gradaciones de color. Entre las divinidades representadas están los diseños de felinos, la orca, el halcón, el colibrí, el zarcillo y otras aves antropomorfas.

Cerámica Nasca