Era la fiesta Inca dedicada al dios Sol. Esta celebración se restauró en el Cusco a partir del año 1944. Se hace en la explanada de Sacsayhuaman el 24 de junio de cada año. El guión ha sido preparado por especialistas, tratando de conservar fielmente su originalidad.

En el tiempo de los Incas, el Inti Raymi se celebraba con ayuno. Los sacerdotes buscaban las llamas que iban a ser sacrificadas. En tres días no comían más que un poco de maíz blanco cocido y algunas hierbas. En todo este período no encendían fuego en ninguna parte de la ciudad y se abstenían de dormir con sus mujeres.

El día principal de la fiesta los festejos empezaban desde el amanecer. El Inca salía con toda su familia a la Plaza Mayor. Esperaban a que saliera el sol, en cuyo momento todos se ponían en cuclillas con los brazos extendidos. El Inca cogía dos vasos de oro llenos de chicha y brindaba con el Sol, luego vaciaba el contenido de la copa que portaba en la mano derecha en una gran fuente de oro que estaba en el centro de la plaza. Esta copa estaba dedicada al dios Sol. De la otra copa bebía un trago y lo repartía a los miembros de la nobleza. Después todos desfilaban al Coricancha para rendir honores al Sol. Al final toda la gente regresaba a la Plaza Principal donde se efectuaba el sacrificio de una llama negra. Las vísceras eran entregadas por el Tarpuntay (sacerdote que da de comer a las huacas) al Caparicuy quien hace los vaticinios, mientras el Wirapiruj toma el cebo y hace sus augurios observando el humo.

El fuego para el sacrificio tenía que ser nuevo y dado por la mano del sol. Para esto se usaba un vaso con forma de media naranja, que lo ponían de cara al sol, luego con el reflejo de luz lograban encender un poco de algodón. Con este fuego quemaban el sacrificio. El fuego era llevado al Templo del Sol y al Acllahuasi donde se conservaba todo el año y se repartía para todos el fuego nuevo. Luego comenzando por el Inca todos comían el sanco (especie de pan de maíz) mojado con la sangre de la llama. Los vaticinios eran comunicados al Willac Umo y transmitidos por éste al Inca.