Plaza de Armas de Arequipa

De acuerdo a la tradición oral la campiña arequipeña impresionó a Mayta Cápac quien queriendo darle un descanso a sus tropas exclamó: Ari quepay: “Sí, quedaos”. Desde Cusco dispuso luego su población y para ello envió 3.000 familias que establecieron poblaciones en todo el valle.

Cuando Almagro regresó de su fracasada expedición a Chile (1537) y por encargo de Francisco Pizarro, el capitán Garcí Manuel de Carbajal fundó una ciudad española, el 15 de Agosto de 1540 con el nombre de Villa Hermosa de Arequipa. La ciudad se fundó con 51 vecinos.

Según el historiador Ladislao Cabrera Valdez (1924) el primer español que llegó a Arequipa fue un fugitivo, el soldado Pedro Calvo Barrientos conocido como el “El Desorejado” por haber perdido sus orejas como castigo al habérsele encontrado robando piezas de oro y plata a los jefes de la conquista en Jauja. Por real cédula del 7 de octubre de 1541, se le otorgó escudo de armas.

LA CIUDAD DEL SILLAR
El uso del sillar (roca volcánica blanca) data del siglo XVII con la construcción de la iglesia de la Compañía de Jesús que empezó en 1595 y terminó en 1698.

Las canteras se encuentran ubicadas cerca de los volcanes Misti y Chachani. El sillar presenta diferentes tonalidades entre el blanco radiante y el gris cenizo. El color preferido es el blanco níveo. El sillar es el endurecimiento milenario de una lava volcánica rica en feldespato y materias vítreas. Lo cual permite realizar talladura fina. Además permite una buena selladura al unirse las piezas con argamasa de cal y arena.

En la arquitectura religiosa la fácil talladura del sillar permitió un acabado artístico de imafrontes, bóvedas, capiteles, columnas, cúpulas y arquerías lo cual permitió una adaptación singular del “barroco mestizo”  o “barroco andino” en el siglo XVII.
En los últimos años el uso del sillar en las construcciones ha decaído debido a la necesidad de ahorro de espacio, por lo cual ya no resulta muy funcional su uso.